Cuando
el amor evoluciona
| Nefertisti |
En el antiguo Egipto encontré un amor de un faraón por su
reina Nefertisti cuya
belleza fue captado por escultores y pintores de murales y tallados, la grandeza
no se mide con palabras este amor de un hombre por una mujer sobre pasa el idealismo
me dejo mudo contemplando su belleza.
El
amor existe porque un Faraón fue capaz de crear un gran monumento al ser
querido, dedicada a su amor alguien me pregunto ¿Acaso se puede amar así? Solo pude
asentar con la cabeza y guardar silencio mientras me acordaba del viejo en la pirámide
quien con voz suave me decía, el amor es un néctar de los dioses, conocer el
misterio del amor es una ciencia inexacta no se puede medir ni pesar.
A lo cual otro de los 22 ancianos repuso para amar solo debe haber
deseo de amar, es la única forma reflexionaba mientras estos grandes sabios hablaban
y de pronto escuche al más duro de los ancianos parase frente a mi o niño el
sufrimiento, el dolor, la rabia, la alegría y la felicidad, son parte del amor
y en este momento no podía entender estas palabras pero cuando vi el monumento
a Nefertisti, una luz ilumino mi mente.
Grite con una fuerza tal el amor es una maravilla porque nos hace
sentir vivos, pero un anciano que por allí pasaba me vio con ojos de asombro y sonrió,
las arugas en su cara expresaban ternura y me dijo soy tátara ágüelo, mi tátara nieto
es mi alegría y una lágrima corrió por sus mejillas, mi esperanza, le canto
canciones y su sonrisa es más fuerte que la salida del sol en Egipto y con una voz quebrada me dijo, son sus
manos suaves como la seda cuando toca mi rostro siento la maravilla del amor
como tú lo gritas, esto me dejo impresionado.
Después de escuchar con atención al anciano fije de muevo mi a tención en el monumento a Nefertisti, que amor tan profundo sintió el faraón por su reina que la perpetuo para la eternidad amor, que alegría es conocer una de las mujeres más hermosas del mundo egipcio.
Después de escuchar con atención al anciano fije de muevo mi a tención en el monumento a Nefertisti, que amor tan profundo sintió el faraón por su reina que la perpetuo para la eternidad amor, que alegría es conocer una de las mujeres más hermosas del mundo egipcio.
Cuando encuentre a esa mujer la de mi vida, esa mujer que me
ame con una pación tan grande como la que el faraón amo a su reina y lograr
amar con tanta pasión, solo lo lograría para ti “mujer”, que iluminas mi mente
y con la cual sueño pero nunca logro ver tu rostro esto es amor.
La hermosura de Nefertisti, una mujer con la piel color del
bronce viejo, pero brillante, tersa como la más fina seda, un rostro que opaca
aun la luna llena, en medio del desierto, su cuerpo delgado con pechos firmes
y cintura estrecha, mulos y glúteos estilizados, pantorrillas carnosas y unos pies
finos refinados, un cabello negro como la noche sin lunas y sin estrellas, ojos
que con solo mirarlos desaparecen todas las tristezas y unos labios delgados
pero seductores y con una fragancia dulce como la miel, una barbilla prominente
símbolo de la grandeza.
El viento
del desierto ondulaba su cabello, fina seda trasparente cubre su pecho, dando
un tono de misterio, la arela se levanta y oscila con el viento, la luna detrás
de ella, la luz de la luna iluminando su piel y rostro, provocando el suspiro
de todos los mortales, paso suaves sobre la área con una firmeza, mueve ligera
mente su cabeza mientras saca de sus lavios, sus cabello con sus finas manos.
El
viento silva como si Nefertisti lo escuchara como si contara la historia de la
belleza, pero esta mujer no pone sus ojos sobre mí, aun sabiendo que estoy observándola,
ríe es como si el mundo se detuviera, con voz suave casi susurrando digo en
baja voz me voy, me sonríe, con sus manos finas me despide mientras dice y
escucho de sus labios cuando vuelves, con voz cara pero firme le respondí, debo
irme pero te juro que escribiré tu historia cada vez que recuerde el amor del
faraón por ti, recordare que el amor es eterno y tengo que seguir pues tengo
que probar que el amor si existe.
El faraón sostiene mi mano y dice gracias por escribir sobre
mi amor, el amor es eterno porque a pesar del tiempo todos escriben sobre mí y mi
hermosa y ama Nefertisti sonreía y yo le dije contare tu historia gran maestro
pero me llaman de tierras lejanas, me han en comendado que demuestre que el amor existe
tu eres la demostración de esto con tu reina Nefertisti.
Con
orgullo Puedo decir que si existe evidencia de que el amor existe, en la edad
de piedra y principio de la edad de los metales, sigo en mi búsqueda.
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