domingo, 24 de marzo de 2013

El amor crese cada día de mi vida por ese ser tan hermoso "Mujer"

Cuando el amor evoluciona

Nefertisti
      En el antiguo Egipto encontré un amor de un faraón por su reina Nefertisti cuya belleza fue captado por escultores y pintores de murales y tallados, la grandeza no se mide con palabras este amor de un hombre por una mujer sobre pasa el idealismo me dejo mudo contemplando su belleza.
      El amor existe porque un Faraón fue capaz de crear un gran monumento al ser querido, dedicada a su amor alguien me pregunto ¿Acaso se puede amar así? Solo pude asentar con la cabeza y guardar silencio mientras me acordaba del viejo en la pirámide quien con voz suave me decía, el amor es un néctar de los dioses, conocer el misterio del amor es una ciencia inexacta no se puede medir ni pesar.
      A lo cual otro de los 22 ancianos repuso para amar solo debe haber deseo de amar, es la única forma reflexionaba mientras estos grandes sabios hablaban y de pronto escuche al más duro de los ancianos parase frente a mi o niño el sufrimiento, el dolor, la rabia, la alegría y la felicidad, son parte del amor y en este momento no podía entender estas palabras pero cuando vi el monumento a Nefertisti, una luz ilumino mi mente.
     Grite con una fuerza tal el amor es una maravilla porque nos hace sentir vivos, pero un anciano que por allí pasaba me vio con ojos de asombro y sonrió, las arugas en su cara expresaban ternura y me dijo soy tátara ágüelo, mi tátara nieto es mi alegría y una lágrima corrió por sus mejillas, mi esperanza, le canto canciones y su sonrisa es más fuerte que la salida del sol en Egipto y con una voz quebrada me dijo, son sus manos suaves como la seda cuando toca mi rostro siento la maravilla del amor como tú lo gritas, esto me dejo impresionado.

      Después de escuchar con atención al anciano fije de muevo mi a tención en el monumento a Nefertisti, que amor tan profundo sintió el faraón por su reina que la perpetuo para la eternidad amor, que alegría es conocer una de las mujeres más hermosas del mundo egipcio.


      Cuando encuentre a esa mujer la de mi vida, esa mujer que me ame con una pación tan grande como la que el faraón amo a su reina y lograr amar con tanta pasión, solo lo lograría para ti “mujer”, que iluminas mi mente y con la cual sueño pero nunca logro ver tu rostro esto es amor.
      La hermosura de Nefertisti, una mujer con la piel color del bronce viejo, pero brillante, tersa como la más fina seda, un rostro que opaca aun la luna llena, en medio del desierto, su cuerpo delgado con pechos firmes y cintura estrecha, mulos y glúteos estilizados, pantorrillas carnosas y unos pies finos refinados, un cabello negro como la noche sin lunas y sin estrellas, ojos que con solo mirarlos desaparecen todas las tristezas y unos labios delgados pero seductores y con una fragancia dulce como la miel, una barbilla prominente símbolo de la grandeza.
      El viento del desierto ondulaba su cabello, fina seda trasparente cubre su pecho, dando un tono de misterio, la arela se levanta y oscila con el viento, la luna detrás de ella, la luz de la luna iluminando su piel y rostro, provocando el suspiro de todos los mortales, paso suaves sobre la área con una firmeza, mueve ligera mente su cabeza mientras saca de sus lavios, sus cabello con sus finas manos.
     El viento silva como si Nefertisti lo escuchara como si contara la historia de la belleza, pero esta mujer no pone sus ojos sobre mí, aun sabiendo que estoy observándola, ríe es como si el mundo se detuviera, con voz suave casi susurrando digo en baja voz me voy, me sonríe, con sus manos finas me despide mientras dice y escucho de sus labios cuando vuelves, con voz cara pero firme le respondí, debo irme pero te juro que escribiré tu historia cada vez que recuerde el amor del faraón por ti, recordare que el amor es eterno y tengo que seguir pues tengo que probar que el amor si existe.
       El faraón sostiene mi mano y dice gracias por escribir sobre mi amor, el amor es eterno porque a pesar del tiempo todos escriben sobre mí y mi hermosa y ama Nefertisti sonreía y yo le dije contare tu historia gran maestro pero me llaman de tierras lejanas, me han  en comendado que demuestre que el amor existe tu eres la demostración de esto con tu reina Nefertisti.
      Con orgullo Puedo decir que si existe evidencia de que el amor existe, en la edad de piedra y principio de la edad de los metales, sigo en mi búsqueda.


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